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Liderazgo de la mujer VI: El legado de Madame Curie

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No debería incluirla ni en el serial “Liderazgo de la Mujer” ni el de “Liderazgo y Cambio”, porque Madame Curie pertenece a una categoría de personas que ya no existe, pero de cuyo legado se siguen alimentando sus contemporáneos. Una mujer pionera que trascendió su tiempo y aún hoy, nos sigue impresionando.

La mayoría de las cosas de las que disfrutamos en la actualidad, nos parecen algo natural a las que no damos importancia alguna, cuando en realidad subyacen miles de horas humanas de investigación, estudio y sacrificio. En la generalidad de los casos, con escasísimos recursos y en condiciones pésimas de trabajo, que no hubiesen soportado la más leve inspección de seguridad e higiene modernas.

La investigación científica, así como los avances en el pensamiento filosófico, social, económico y político, desde la mitad del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, sentaron las estructuras básicas de la sociedad actual. Representan en diferentes momentos de este período, la iluminación que a cada acción humana otorgan siempre los que son considerados precursores de una época.

Marie-noble-portrait-600La deuda que la historia en general, así como las mujeres en particular, tienen con la invalorable herencia científica y humana que dejó Madame Curie, por lo menos en parte queda compensada con el sitio que actualmente ocupa la mujer en la sociedad en todos los ámbitos, pero más importante es aún, el camino abierto de estas “nuevas precursoras” que están cruzando fronteras tanto en el campo científico y tecnológico, como en el social y político.

Madame Curie ejerció el más fuerte liderazgo que una persona pueda realizar: el moral y ético.

Su extraordinaria preparación teórica y su sacrificio de miles de horas de investigación a riesgo de su propia salud y la de su marido Pierre Curie, abrieron las fronteras del conocimiento sobre la radioactividad y los beneficios que de ella podían obtenerse.

Fue la primera mujer y primer científico en recibir dos Premios Nobel, el primero de física en 1906 y el segundo de química en 1911. Al morir en 1906 su marido en accidente trágico, Marie Curie rechaza la pensión que le ofrece el gobierno francés, porque ella pensaba que tenía capacidad de seguir trabajando. En cambio, sí acepta la cátedra de física que Pierre Curie tenía en la Facultad, convirtiéndose en la primera mujer catedrática de la historia de Francia.

En la misma ciudad que la vio crecer en sus conocimientos mientras estudiaba física y química en la Sorbona. La que fue testigo de que con los recursos tan escasos con los que contaba, prefería estar al borde de la anemia –situación que le ocurrió en varias ocasiones- que tener que prescindir de comprar libros.

Su actitud desinteresada sin igual, la llevó no solamente a no patentar el proceso de aislamiento del radio, sino a dejarlo abierto a la comunidad científica internacional, iniciando un interesante intercambio epistolar con otros científicos norteamericanos a los cuales les envía cartas para compartir sus conocimientos. Algo así como cuando el autor de una canción popular dice que su obra es de la gente, que le ha sobrepasado y ya no le pertenece.

Su abnegado espíritu no tiene parangón en la historia de la ciencia, salvo honrosas excepciones. Su sencillez rompe cualquier molde, prueba de ello es que al acudir a la ceremonia de los Nobel en la segunda ocasión que lo recibía, fue con el mismo traje que había lucido cuando era galardonada por primera vez.

Nacida en Polonia en la época de la Rusia Zarista, en que la mujer no podía asistir a la universidad, le impulsa a trasladarse a Paris y desarrollar su carrera y su vida, porque es aquí donde conoce a su marido.

Fallece en 1934 de leucemia, causada por la prolongada exposición a materiales radioactivos. Desde 1995 los restos de Madame Curie descansan en el Panteón de Ilustres de Paris, batiendo incluso después de su muerte otro record más de los tantos que marcó a lo largo de su vida: ser la primera mujer que por méritos propios descansa junto a los más grandes hombres de Francia.

Marie Curie es un ejemplo, aunque no lo sepan, para aquellos emprendedores –hombres y mujeres- que se enfrentan a diario a los desafíos del mercado y los esfuerzos por llevar adelante una idea plasmada en una empresa; qué decir de los grandes sacrificios que implica la investigación científica y que miles de investigadores en todo el mundo mantienen esa tradición de servicio y entrega a una causa que siempre es en beneficio del género humano.

El científico colombiano Manuel Patarroyo (nacionalizado español) también inspirado en aquella herencia, decidió hace pocos años que los derechos de patente sobre las investigación de la vacuna contra la malaria, quedaran en beneficio de la humanidad. Sin especulación, solamente abnegación y generosidad.

Los emprendedores son los que están mejor posicionados para convertirse en líderes, porque su percepción sobre los problemas es que son oportunidades, siendo su actitud frente a los obstáculos, la de aplicar el pensamiento creativo, innovar y ejecutar. Esta actitud frente a la vida era la de Marie Curie, que podía llegar a mover montañas con su irrenunciable espíritu emprendedor y una intuición que le decía que iba por el camino correcto.

Michael Schutzler, autor de Inspiring Excellence: A Path to Exceptional Leadership (Inspirando la excelencia: un paso hacia un liderazgo excepcional), afirma que en la actualidad existe un nuevo pensamiento en los niveles de alta dirección, en el que los líderes entienden que ejercer el liderazgo es un privilegio, no un derecho. ¿Cuál hubiera sido la reacción de Marie Curie ante esta aseveración? Hubiese ido más allá, sosteniendo el fundamento sobre el que se basa el avance de la ciencia: nunca se debe claudicar.

Ella no lo hizo ni ante los fracasos que a diario tiene un científico hasta llegar a su meta, ni ante sus valores que construyeron su fama de mujer de carácter, necesaria virtud para un mundo que en su época, pertenecía plenamente a los hombres.

Si hubiera habido una lista Forbes de las mujeres más influyentes de su época, seguramente la hubiera presidido, pero no sin hacer una advertencia nacida de un espíritu desinteresado: que su liderazgo científico no era ni privilegio ni derecho, sino una vocación de servicio a los demás.

Mark Cuban, destacado empresario y emprendedor norteamericano, sostiene que se dan dos tipos de actitudes: aquellas personas que tienen una confianza en sí mismos derivada de circunstancias que les son favorables en el mercado y para su organización; los que más destacarán, que son aquellos que tienen una “confianza cultivada” que forma parte del estilo de vida, y que tiene que ver con sus principios y valores.

Marie Curie tenía confianza en sí misma, reforzándola aún más, desde el instante en que dejó su Polonia natal, para ir a estudiar a Paris. A medida que se iba integrando en la sociedad parisina, tuvo que comulgar en más de una ocasión con cierta misoginia y xenofobia, típicas de aquellos que tienen una visión endogámica del universo del que forman parte. Ella aislaba este tipo de ataques y su conducta solamente se aferraba a sus valores. Confianza sobre lo que hacía y hacia dónde iba en su ardua y sacrificada tarea que día tras día realizó durante años.

Es que como precursora, Marie Curie abrió una puerta no solamente a la ciencia, sino al espíritu emprendedor que el ser humano tiene como valor innato de su carácter, pero que lamentablemente pocos son capaces de llevar a cabo. Más aún en las circunstancias difíciles en las que se mueve la sociedad actual.

Madame Curie rompió todas las barreras de los “ismos” (racismo, segregacionismo, etc.) que ha caracterizado a los movimientos nacionalistas europeos durante décadas, desde el momento en que sus restos fueron trasladados al Panteón de los Ilustres de Paris, dejando su impronta para las generaciones futuras de inmigrantes que desde diferentes latitudes, en Francia o en cualquier otro país desarrollado, se han ido integrando plenamente en sus nuevas sociedades de acogida.

Madame Curie es sinónimo de éxito desde el trabajo. ¡Qué emprendedor no cumple esta regla!

Estamos viviendo tiempos grises, por no decir oscuros. Disfrutamos de la tecnología, pero aún no se ha convertido en un derecho para todos, especialmente para un quinto de ciudadanos de este planeta que están por debajo del umbral de la pobreza. Nos embarcamos en guerras fraticidas; colapsamos sistemas financieros internacionales y seguimos inmersos en sus consecuencias como si un remanso de agua nos succionara hacia el abismo; comprometemos la generación de nuestros hijos y también las venideras; en suma, necesitamos urgentemente en la sociedad de nuestros días que se levante el espíritu emprendedor de aquellos precursores que siempre rompieron fronteras del conocimiento y que significaron la vanguardia de cada época.

Combatidos muchas veces, denostados otras, su carácter de hombres y mujeres que trascienden el período que les ha tocado vivir, es lo que nos queda hoy, ante la tremenda ausencia de líderes visionarios que marquen el camino…que crucen fronteras…que mejoren las condiciones de vida de todos los seres humanos que habitan la tierra.

No es una cuestión dogmática, sino de realidades incompletas, de ilusiones rotas, de experiencias que no han salido bien, porque ante la adversidad, los hombres y mujeres sencillos de diferentes pueblos del mundo, no tienen miedo a enfrentar los desafíos si tienen ejemplos que seguir, personalidades que les gustaría emular y metas que alcanzar.

Mi homenaje a Marie Curie es mi cuota parte de deuda moral con esta precursora impar, que cuando insto a los seguidores de este Blog a que me escriban y vayamos desarrollando una Red de Conocimiento en el amplio campo del Management, pienso en aquellas cartas a científicos norteamericanos en los cuales ella quería difundir y compartir sus hallazgos y conocimientos.

No hay forma posible de medir la distancia entre aquella red que puso en marcha Marie Curie con la de este servidor, pero su legado estimula a que muchos profesionales expertos en esta materia, podamos ser útiles a las organizaciones y la sociedad en general, intercambiando experiencias y enfrentando los nuevos retos.

Nuestra deuda con ella es inconmensurable. Su legado es patrimonio de la humanidad. Sus valores y principios trascienden la física y la química, porque subyace en el código ético de una sociedad occidental necesitada de nuevos patrones y medidas.

Marie Curie, mujer…científica…precursora…líder y emprendedora…

GRACIAS ¡!!!!!!!!!!

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